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Los discos duros en estado sólido (SSD) tienen múltiples ventajas sobre los tradicionales

Hay diferencias fundamentales entre un disco duro convencional y uno en estado sólido (o SSD). La principal es que el convencional tiene partes mecánicas (se trata básicamente de una aguja que lee el disco magnético que lleva dentro), en cambio un SSD es, resumiéndolo, una memoria flash, así que no tiene nada mecánico. Además, en los SSDs la conexión suele ser SATA III, que es compatible con todos los equipos, y pueden ser de 2,5 ó 3,5 pulgadas.

Ventajas de los SSD

Una de las principales ventajas de los SSD es que consumen menos energía, ya que no tienen un disco girando. Además, al no estar restringidos por revoluciones por minuto (las vueltas que da el disco magnético que va dentro), son mucho más rápidos que los convencionales.

Por otro lado, diversos estudios apuntan a que los SSD tienen una vida útil más larga, tardan más en fallar y resisten mejor los golpes.

Como elegir un SSD

Precio

Uno de los inconvenientes que pueden tener los SSD cuando los comparamos con discos tradicionales, es que su precio suele ser mayor, por lo que el presupuesto del que dispongamos es un factor determinante a la hora de elegir uno. También es cierto que su precio está bajando, y que se pueden encontrar unidades de hasta 256 GB a precios bastante competitivos. Además, en GTI solemos tener ofertas de almacenamiento bastante interesantes en los que el precio de estos productos se reduce considerablemente. Si te das de alta con nosotros las recibirás en tu email, y también podrás visitar nuestra web para conseguir los mejores precios.

Capacidad

Como hemos visto, la capacidad del disco va a tener un efecto importante en el precio, por lo que hay que valorar ajustarse a las necesidades reales. Por ejemplo, muchas veces puede utilizarse un disco tradicional y uno SSD de menor capacidad (por ejemplo 128GB) para instalar en el SSD el sistema operativo y alguna aplicación que se use mucho, y el resto de aplicaciones en el disco interno.

Velocidad

A la hora de ver la velocidad es algo más complicado. Todos los SSD ofrecen en sus especificaciones las velocidades de lectura y escritura, por lo que con ellas puedes comparar cual es más o menos rápido. Se mide en MB/S. Pero la velocidad también se mide con otro parámetro: IOPS, o lo que es lo mismo, las veces que pueden hacer operaciones por segundo (IOPS), como escribir o leer.

Para explicarte IOPS te vamos a poner un sencillo ejemplo. ¿Alguna vez has copiada una película al disco duro? Tu ordenador ha podido tardar 3 minutos en copiar unos 500 megas. Sin embargo, si copias 500 fotos que ocupan esos mismos 500 megas, tu equipo ha podido tardar 10 minutos. ¿Por qué ocurre esto, si la velocidad del disco es la misma? Pues porque que al fin y al cabo las fotos las va haciendo en varias escrituras y lecturas (distintos ficheros) y una peli es una sola escritura y lectura (solo son 2 operaciones), y lo hace del tirón. Por eso son importantes los IOPS. Cuantas más haga, más rápido va a ir.

Con estos parámetros podrás elegir el SSD que más se adapte a tus necesidades y las de tus clientes.

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Fuente: GTI – Roberto Boga